Oración trigésimo tercer día de Cuaresma 2024

Hoy es domingo 17 de marzo, trigésimo tercer día de Cuaresma.

 La Iglesia celebra el aniversario de la muerte de San Patricio, misionero que introdujo el catolicismo en Irlanda. Llevamos ya un largo recorrido en el camino hacia la Pascua, con toda humildad, confianza guardamos silencio, atendemos a nuestra respiración. Jesús está en ti. Invocamos a Jesús:

¡Ven Señor Jesús!

¡Envíame tu Espíritu Santo!

¡Quiero verte Jesús!

El evangelio de hoy nos invita a leer la parábola del “grano de trigo”. Para el cristiano que quiera seguir a Jesús este es el camino de cruz que Jesús indica a sus discípulos, cruz descrita en la imagen del grano de trigo que muere para germinar en una nueva vida, comprender que el morir es un volver a nacer.

Evangelio del día: Jn 12,20-33

En aquel tiempo, había algunos de los griegos de los que subían a adorar en la fiesta.

Éstos se dirigieron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le rogaron: “Señor, queremos ver a Jesús”. Felipe fue a decírselo a Andrés; Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. Él les respondió:” Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo de hombre. En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna. Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará.

“Ahora mi alma está turbada. Y ¿qué voy a decir?¡Padre, líbrame de esta hora! Pero ¡si he llegado a esta hora para esto! Padre, glorifica tu Nombre”. Vino entonces una voz del cielo: “Le he glorificado y de nuevo le glorificaré”. La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno. Otros decían: “Le ha hablado un ángel”. Jesús respondió: “No ha venido esta vez por mí. Sino por vosotros. Ahora es el juicio de este mundo; ahora el Príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí”. Decía esto para significar de qué muerte iba a morir.

¡Palabra del Señor! ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!

Enseñanzas de San Vicente de Paúl

El amor afectivo es sospechoso, si no es efectivo. Unir la oración con la vida apostólica. Amemos a Dios, hermanos míos, amenos a Dios, pero que sea a costa de nuestros brazos, que sea con el sudor de nuestra frente. Pues muchas veces los actos de amor de Dios, de complacencia, de benevolencia, y otros semejantes afectos y prácticas interiores de un corazón amante, aunque muy buenos y deseables, resultan sin embargo muy sospechosos, cuando no se llega a la práctica del amor efectivo: «Mi Padre es glorificado, dice nuestro Señor, en que deis mucho fruto». Hemos de tener mucho cuidado en esto; porque hay muchos que, preocupados de tener un aspecto externo de compostura y el interior lleno de grandes sentimientos de Dios, se detienen en esto; y cuando se llega a los hechos y se presentan ocasiones de obrar, se quedan cortos. Se muestran satisfechos de su imaginación calenturienta, contentos con los dulces coloquios que tienen con Dios en la oración, hablan casi como los ángeles; pero luego, cuando se trata de trabajar por Dios, de sufrir, de mortificarse, de instruir a los pobres, de ir a buscar a la oveja descarriada, de desear que les falte alguna cosa, de aceptar las enfermedades o cualquier cosa desagradable, ¡ay!, todo se viene abajo y les fallan los ánimos.

SVP IX, 733

Para la reflexión personal

Unos peregrinos griegos que han venido a celebrar la Pascua de los judíos se acerca

Felipe con una petición “Queremos ver a Jesús”, deseo profundo de conocer la Hijo de Dios.

Jesús está preocupado, dentro de unos días será crucificado, Jesús les dice. “Llega la hora de que sea glorificado el Hijo del Hombre”. Probablemente nadie ha entendido nada. Con esta parábola del grano de trigo “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere queda infecundo, pero si muere, da mucho fruto” explica la fuerza que se encierra en su muerte en la cruz. Es una idea repetida por Jesús en varias ocasiones. Quien se afana egoístamente a su vida, la echa a perder, quien sabe entregarlo con generosidad genera más vida. Con este lenguaje tan gráfico y lleno de fuerza, la muerte de Jesús es lo que dará fecundidad a su vida. No es posible ayudar a vivir si uno no está dispuesto a desvivirse por los demás. Nadie contribuye a un mundo más justo apegado a su propio bienestar.

Luego nos dice Jesús: “El que se ama a sí mismo, se pierde, el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna” palabras importantes para todos aquellos que quieren seguirle, aquel que busca lo mejor para sí mismo, no vivirá con el Señor la vida eterna. Jesús ejemplo de verdadero amor, no le importó morir, ni ser azotado, golpeado, despreciado y crucificado con tal de buscar nuestro bien. ¡Eso es amar al prójimo!

San Vicente de Paúl en su Conferencia del 19 de septiembre de 1649, sobre el amor de Dios, nos recuerda “que amemos a Dios, pero a costa de nuestros brazos, que sea con el sudor de nuestra frente”

“Mi Padre es glorificado, dice nuestro Señor, en que deis mucho fruto”. San Vicente invita a un servicio a los demás desde el amor, a no perder la oportunidad de obrar mediante hechos efectivos, no solo quedarnos en la oración y olvidar el trabajar por Dios para el prójimo.

Que esta próxima Pascua nos ayude a descubrir el verdadero sentido de la cruz y el amor a los demás, distintivo de todo verdadero seguidor de Jesús y que nuestro grano sea capaz de morir a todo eso que no nos ayuda a crecer y darnos al prójimo.

Canción: Cómo el grano de trigo que cae (Divina Providencia)

https://music.youtube.com/watch?v=0pp-H53F0vQ

Oración final

Señor Jesús como nos dijo el Papa Francisco en su homilía del 22 de marzo de 2015 te pido que los cristianos podamos convertirnos en “granos de trigo” y dar nuestro fruto si, al igual que Jesús “pierden la propia vida” por amor a Dios y a los hermanos. 

Te pido Señor generosidad, valentía, paciencia, fe y humildad para abonar la semilla de mi vida y ser grano que muere para volver a vivir.  

Amén.

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