Oración decimoquinto día de Cuaresma

Hoy es miércoles 16 de marzo y la Iglesia celebra la vida y obra de una de las Hijas de María Auxiliadora, Santa Eusebia. A ella encomendamos su intercesión por el auxilio de las familias que están sufriendo la separación a causa de los conflictos armados.

EVANGELIO DEL DÍA: Mt 20,17-28

«En aquel tiempo, subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino:
“Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará”.
Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición.
Él le preguntó: “¿Qué deseas?”.
Ella contestó: “Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda”.
Pero Jesús replicó: “No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?”.
Contestaron: “Podemos”.
Él les dijo: “Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre”.

Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo: “Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos”»
.

¡Palabra del Señor!; ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!

TEXTO VICENCIANO:

«Nuestra pastoral se sustenta en la teología vicenciana de la Misión, cuyas convicciones animaron el impulso misionero de Vicente de Paúl y que deben serlo de los misioneros de Misevi: La persona vulnerable, protagonista de la Misión».

REFLEXIÓN PERSONAL:

Los hijos de Zebedeo aspiran al éxito, al honor, al poder. Han sido de los primeros llamados, han acompañado a Jesús durante muchas horas y se creen con derechos.
Jesús acaba de explicar que el camino a la gloria pasa por la cruz y ellos siguen soñando, al modo humano, con dominio y vasallaje. ¡No te sorprenda la crucifixión!
A ti, como a Jesús, los que no saben lo que se hacen, pretenderán arrebatarte por odio la vida que les has entregado desde siempre por amor. Porque esa es tu fe: un amor hasta la muerte, una muerte de amor.
Por lo tanto, Señor, enséñanos a servir dando la vida, como tú y sobre todo a los más vulnerables que nos encontramos en el camino.

CANCIÓN: Llamados (Salomé Arricibita)

ORACIÓN FINAL:

Creo en el Dios de la vida.
Pese a nuestros rechazos e indiferencias
él hace posible el encuentro y el amor.
Pese a nuestras ignorancias e incredulidades
él da sentido a nuestra vida.
Pese a la muerte que está en nosotros,
en torno a nosotros,
él nos hace resucitar cada día
a causa de Cristo que muere y vive por nosotros.

Amén.

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