Oración trigésimo séptimo día de Cuaresma

por | 25/03/2021

Hoy es jueves 25 de marzo y la Iglesia celebra la Anunciación del Señor. En un día como hoy, los cristianos reflexionamos y damos gracias por el Sí de María, un sí valiente, un sí lleno de fe y confianza en Dios. No podemos olvidar que ya estamos casi al final de la Cuaresma. En sus últimos días con sus discípulos y con su pueblo, Jesús deja cada vez más claro, que para los que quieren seguirle, la vida no será fácil, pero al hacerlo, serán recompensados. Con esta idea en mente y con la serenidad de María, nos ponemos em presencia de Dios y le escuchamos.

EVANGELIO DEL DÍA: Jn 8,51-59

«En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: “En verdad, en verdad os digo: quien guarda mi palabra no verá la muerte para siempre”. Los judíos le dijeron: “Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: ‘quien guarde mi palabra no gustará la muerte para siempre’? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?”. Jesús contestó: “Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien vosotros decís: ‘Es nuestro Dios’, aunque no lo conocéis. Yo sí lo conozco, y si dijera ‘No lo conozco’ sería, como vosotros, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría”. Los judíos le dijeron: “No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?”. Jesús les dijo: “En verdad, en verdad os digo: antes de que Abrahán existiera, yo soy”. Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo».

¡Palabra del Señor!; ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!

TEXTO ENCÍCLICA:

«Una fuerte llamada de atención, indica que el hecho de creer en Dios y de adorarlo no garantiza vivir como a Dios le agrada. Una persona de fe puede no ser fiel a todo lo que esa misma fe le reclama, y sin embargo puede sentirse cerca de Dios y creerse con más dignidad que los demás. Hay maneras de vivir la fe que facilitan la apertura del corazón a los hermanos, y esa será la garantía de una auténtica apertura a Dios. San Juan Crisóstomo llegó a expresar con mucha claridad este desafío que se plantea a los cristianos: “¿Desean honrar el cuerpo de Cristo? No lo desprecien cuando lo contemplen desnudo… ni lo honren aquí, en el templo, con lienzos de seda, si al salir lo abandonan en su frío y desnudez”. La paradoja es que a veces, quienes dicen no creer, pueden vivir la voluntad de Dios mejor que los creyentes». 

Fratelli Tutti, nº 74

REFLEXIÓN PERSONAL:

Quien guarda mi palabra no verá la muerte para siempre. ¿Qué significa eso realmente? Los judíos se abrazaban a la doctrina, para ellos lo demás no tenía sentido. Como dice el Papa Francisco, en este fragmento de la Fratelli Tutti, ellos se creían más dignos que el resto, que Jesús, porque cumplían con todos los preceptos. En oposición, Jesús les responde con un solo precepto: Guardad mi palabra. Esta palabra que es también la de Dios y que se resume en AMOR. Y nosotros, ¿quiénes somos? ¿Judíos o guardianes de la palabra? ¿Apostamos por el cumplir o queremos profundizar más?

CANCIÓN:

“En lo profundo” (Luis Guitarra)

ORACIÓN FINAL:

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres–
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

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