Oración undécimo día de Cuaresma

Hoy es sábado, 27 de febrero, de la primera semana de Cuaresma. Dios nos ofrece su amor gratuito en la persona de su hijo Jesús. Abrimos nuestro corazón a su Palabra.

EVANGELIO DEL DÍA: Mt 5,43-48

«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo’. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».

¡Palabra del Señor!; ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!

TEXTO ENCÍCLICA:

«Hay periferias que están cerca de nosotros, en el centro de una ciudad, o en la propia familia. También hay un aspecto de la apertura universal del amor que no es geográfico sino existencial. Es la capacidad cotidiana de ampliar mi círculo, de llegar a aquellos que espontáneamente no siento parte de mi mundo de intereses, aunque estén cerca de mí. Por otra parte, cada hermana y hermano que sufre, abandonado o ignorado por mi sociedad es un forastero existencial, aunque haya nacido en el mismo país. Puede ser un ciudadano con todos los papeles, pero lo hacen sentir como un extranjero en su propia tierra. El racismo es un virus que muta fácilmente y en lugar de desaparecer se disimula, pero está siempre al acecho».

Fratelli Tutti, nº 97

REFLEXIÓN PERSONAL:

La vida cristiana nos hace estar en comunión con Dios. Esto es, con mis hermanos, con mi comunidad, con mi familia y amigos, pero también con mis «enemigos»: aquellas personas que no piensan como yo, que no tienen que ver conmigo, que están lejos de mi… No es una tarea fácil, pero es algo que debería ser la señal y el sello distintivo de los cristianos. Pensemos en la cantidad de veces que me estoy alejando de Dios por no amar lo suficiente. Al menos hoy, Padre, hazme ser consciente de ello.

CANCIÓN:

“Amad a vuestros enemigos” (Ixcís)

ORACIÓN FINAL:

Señor, Dios nuestro, Queremos ser conscientes de nuestra misión, haciendo presente en nuestras vidas la encarnación de tu hijo Jesús, amando hasta el extremo. Que nos mantengamos firmes en la fe, en la seguridad de que Tú nos sigues sosteniendo pese a nuestra debilidad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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