Adoración a la Cruz

por | 07/04/2010

Esa Cruz que hemos hecho con nuestros zapatos es reflejo de tantas cruces…
Escuchamos y adoramos…


AMBIENTACIÓN
La luz ha terminado y da paso a una de las noches más oscuras. Resuenan todavía los ecos de lo que hemos oído y vivido; vienen a nuestra cabeza imágenes de lo que hemos visto: el peso de la cruz, el juicio injusto, el que vivió Jesús y el de muchos de nuestros hermanos aún hoy; nuestra complicidad, nuestro querer, y no poder hacer las cosas mejor.
Hoy y cada día somos y hemos sido muchas cosas a la vez: víctimas, cómplices, espectadores, ganadores, perdedores… Es un camino largo y difícil, pero obligatorio para entender lo que ahora tenemos delante: LA CRUZ. Necesaria, inevitable; sin ella Dios no nos hubiera salvado, sin la entrega de Jesús, no hubiéramos podido ser sacados de las tinieblas, por ella estamos ahora aquí, después de mirarnos, de pedir perdón al prójimo y a Dios, de ver su muerte, de sentir nuestra muerte y la de otros, ahora, aquí, solo venimos a adorar la cruz, a adorar la entrega.

Gesto: Durante este tiempo, respetando los momentos de reflexión, adoramos la cruz, con libertad cada uno como desee, nos acercamos a ella y la adoramos.

Jesús Adrián Romero «Si hubiera estado allí»

Por ella pasaremos algún día todos los cristianos, sin excepción. Es Jesús el primero en pasar por ella, pero a todos nos tocará algún día, tarde o temprano, puede que ya hayamos cargado con alguna cruz, mas grande, mas pequeña, pero ya hemos cargado alguna, sabemos lo que significa sabemos lo que puede llegar a pesar, conocemos la soledad de la carga, la huida de los amigos, la pequeñez de la caída, la humildad del pedir ayuda, y por ello somos capaces de adorar lo que Jesús hizo por nosotros.

Brotes de olivo «Postrado ante la Cruz»

Esta noche estas a solas: Jesús ha muerto, ya no está entre nosotros; los amigos, los que se decían sus amigos, y tus amigos, han demostrado que cuando la cosa se pone difícil, no hay por dónde encontrarlos. Solo estás tu… y la cruz.
No la ignores, no la rechaces, no huyas de ella, aunque la tentación sea muy fuerte. Esta noche, la cruz te invita a adentrarte en su misterio, a entender la fuerza de un Dios crucificado, a abrazar la cruz, a aceptar el camino que lleva hacia ella, a dejar de lado tus propias fuerzas y esperar en las manos del Padre.

Maite López «En la cruz está la vida»

Mira la cruz. Adorar la cruz es comprometerse a no apartar la mirada cuando veas al crucificado. Adorar la cruz es comprometerte a estar siempre atento al dolor a tu alrededor. Y es Jesús, Dios crucificado, el que mejor sabe enfocar la mirada; por eso, adorar la cruz es comprometerte a dejarte interrogar por Dios; dejar que sea él, a través de la escucha en tu oración, el que te hable de los que hoy están crucificados. Adorar la cruz es comprometerte a escucharle y obedecerle, porque es Él quien te va a enviar.

Brotes de Olivo «El mundo está en la Cruz»

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