Oración vigésimo quinto día de Cuaresma

por | 10/03/2018

Hoy es 10 de marzo de 2018, sábado de la tercera semana de Cuaresma. La Palabra nos habla de justicia y de humildad. Profundicemos en ella.

Lc 18, 9-14.

Por algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, les contó esta parábola: -Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, el otro recaudador. El fariseo, de pie, oraba así en voz baja: Oh Dios, te doy gracias porque no soy como el resto de los hombres, ladrones, injustos, adúlteros, o como ese recaudador. Ayuno dos veces por semana y pago diezmos de cuanto poseo. El recaudador, de pie y a distancia, ni siquiera alzaba los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: Oh Dios, ten piedad de este pecador. Os digo que éste volvió a casa absuelto y el otro no. Porque quien se ensalza será humillado y quien se humilla será ensalzado.

Palabra de Dios


TEXTO DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

Por tanto, según el mensaje cristiano, la actitud del hombre para con los hombres se completa con su misma actitud para con Dios; su respuesta al amor de Dios, que nos salva por Cristo, se manifiesta eficazmente en el amor y en el servicio de los hombres. Pero el amor cristiano al prójimo y la justicia no se pueden separar. Porque el amor implica una exigencia absoluta de justicia, es decir, el reconocimiento de la dignidad y de los derechos del prójimo. La justicia a su vez alcanza su plenitud interior solamente en el amor. Siendo cada hombre realmente imagen visible del Dios invisible y hermano de Cristo, el cristiano encuentra en cada hombre a Dios y la exigencia absoluta de justicia y de amor que es propia de Dios.

La situación actual del mundo, vista a la luz de la fe, nos invita a volver al núcleo mismo del mensaje cristiano, creando en nosotros la íntima conciencia de su verdadero sentido y de sus urgentes experiencias. La misión de predicar el Evangelio en el tiempo presente requiere que nos empeñemos en la liberación integral del hombre ya desde ahora, en su existencia terrena. En efecto, si el mensaje cristiano sobre el amor y la justicia no manifiesta su eficacia en la acción por la justicia en el mundo, muy difícilmente obtendrá credibilidad entre los hombres de nuestro tiempo.

(Sínodo de obispos, “La justicia en el mundo”, 1971)

 

REFLEXIÓN PERSONAL

Una persona humilde es capaz de salir de sí mismo e ir al encuentro de los demás. La humildad es la verdad, la justicia con que nos vemos a nosotros mismos con nuestras cualidades y nuestros defectos. Somos humildes cuando somos realistas, cuando nos vemos con objetividad y realismo. Por tanto, a la luz de este Evangelio y de este texto escogido de la Doctrina Social de la Iglesia pienso si actúo como el fariseo o como el recaudador de impuestos. ¿Lucho por la justicia?, ¿Siento un amor tan grande hacia los demás que hace que el mundo crea?.

 

 

ORACIÓN FINAL
Padre bueno, hoy nos acercamos a Ti, pues nos reconocemos débiles y necesitados. Tú que eres la fuente de toda gracia, conoces mi corazón y sabes que sin Ti nada podemos; por eso, queremos pedirte que nos acompañes en todo momento de nuestro día. Queremos amarte, pero a veces no conocemos bien el camino, o nos dejamos llevar por nuestros intereses. Ten compasión de nosotros y escucha nuestra oración. Amén.

 

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