Oración trigésimo sexto día de Cuaresma

por | 21/03/2018

Hoy es 21 de marzo. Abrir con libertad nuestro corazón a la Palabra y en este tiempo de oración nos presentamos ante Dios, como discípulos y principiantes humildes y con fe le pedimos que nos conduzca a Jesús, la Verdad que nos hace libres.

Jn. 8, 31-42

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: «Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres».
Le replicaron: «Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: “Seréis libres”». Jesús les contestó: «Os aseguro que quien comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. Y si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de matarme, porque no dais cabida a mis palabras. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre».
Ellos replicaron: «Nuestro padre es Abrahán».
Jesús les dijo: «Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo Abrahán. Sin embargo, tratáis de matarme a mí, que os he hablado de la verdad que le escuché a Dios, y eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre».
Le replicaron: «Nosotros no somos hijos de prostitutas; tenemos un solo padre: Dios».
Jesús les contestó: «Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y aquí estoy. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió».

Palabra de Dios


TEXTO DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

La caridad en la verdad, de la que Jesucristo se ha hecho testigo con su vida terrenal y, sobre todo, con su muerte y resurrección, es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad. El amor -«caritas»- es una fuerza extraordinaria, que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en el campo de la justicia y de la paz. Es una fuerza que tiene su origen en Dios, Amor eterno y Verdad absoluta. Cada uno encuentra su propio bien asumiendo el proyecto que Dios tiene sobre él, para realizarlo plenamente: en efecto, encuentra en dicho proyecto su verdad y, aceptando esta verdad, se hace libre (cf. Jn 8,32). Por tanto, defender la verdad, proponerla con humildad y convicción y testimoniarla en la vida son formas exigentes e insustituibles de caridad. Todos los hombres perciben el impulso interior de amar de manera auténtica (…), porque son la vocación que Dios ha puesto en el corazón y en la mente de cada ser humano. (…) En Cristo, la caridad en la verdad se convierte en el Rostro de su Persona, en una vocación a amar a nuestros hermanos en la verdad de su proyecto. En efecto, Él mismo es la Verdad. (Introducción Carta ENCÍCLICA CARITAS IN VERITATE BENEDICTO XVI).

 

REFLEXIÓN PERSONAL

El Señor nos invita a implicarnos, quiere que nuestra fe en Él tenga impacto en la vida, en las acciones muy concretas, las más pequeñas, a veces no es fácil, lo importante es referir nuestra vida siempre al Evangelio. Preguntémonos: ¿qué haría Jesús en esta situación que debo afrontar? ¿Cómo trataría a esta persona que me cuesta especialmente? ¿Cuál sería su reacción ante esta circunstancia? El Misionero debe ser -según San Pablo- “otro Cristo”: «Vivo, pero no yo, sino que es Cristo quien vive en mí» (Gal 2,20). El Señor nos asegura que, si perseveramos en su palabra, conoceremos la verdad, y la verdad nos hará libres. Decir la verdad no siempre es fácil, muchas nos da miedo y no somos suficientemente libres porque en nuestra vida hay como un doble fondo, no somos claros. Pero a Dios no podemos engañarle. Él nos ve, nos contempla, nos ama y nos sigue en el día a día, tenemos que ser transparentes, no nos dejamos atrapar por la mentira que esclaviza. Si conocemos y amamos a Jesús caminaremos en la verdad seremos más libres. Pero nunca juzgaremos a las personas, porque sólo Dios puede leer en profundidad los corazones.

 

 

ORACIÓN FINAL
Te entrego mi corazón para que con tu Palabra lo transformes y me corrijas en aquellas actitudes que no son dignas de Ti y que me han llevado por rutas insanas donde he terminado en el vacío. Me pongo en tus manos para que Tú realices tu plan de Salvación en mi vida y en la vida de la Humanidad. Amén.

 

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