Oraciones de septiembre: «DÍA 19: PRUDENCIA EN LA TOMA DE DECISIONES»

DÍA 19: PRUDENCIA EN LA TOMA DE DECISIONES

Hoy el Señor te invita a caminar con sabiduría. En la misión, no todo se resuelve con entusiasmo: también se necesita discernimiento, escucha, y prudencia. Que este momento de oración te ayude a abrir el corazón al Espíritu de la verdad, que guía suavemente hacia lo que es justo y bueno.

Respira profundo y repite esta frase-oración:

 “Señor, dame un corazón sencillo y prudente, que escuche tu voz y decida con amor.”

Evangelio del día: Juan 16, 13

Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir.

¡Palabra del Señor! ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!

Enseñanzas de San Vicente de Paúl

Me pregunta usted de qué modo tiene que portarse con los espíritus vivos, nebulosos y críticos. Respondo que es la prudencia la que tiene que arreglar esto».

SVP IV, 91

Para la reflexión personal

Jesús promete que el Espíritu de la verdad nos guiará hasta la verdad completa. En la misión, muchas veces hay decisiones que no son fáciles. La prudencia es esa virtud que nos ayuda a elegir bien, sin precipitación, sin miedo, con paz.

San Vicente nos recuerda que la prudencia es clave para tratar con personas difíciles, con situaciones confusas. Quien es misionero/a no actúa por impulso, sino por discernimiento. La prudencia va de la mano con la sencillez: saber cuándo hablar, cuándo callar, cuándo actuar.

La oración vicenciana nos invita a imitar a Jesús, que fue prudente y sencillo en sus relaciones. La prudencia no es frialdad, es amor que piensa, que cuida, que construye. Es una forma de glorificar a Dios en lo cotidiano.

¿Cómo suelo tomar decisiones en mi vida misionera: desde la paz o desde la prisa?

¿Qué pasos concretos puedo dar hoy para vivir con más prudencia y serenidad?

Oración final

Señor Jesús,
tú viviste con prudencia y sencillez.
Ayúdame a seguir tu ejemplo,
hablando con claridad y actuando con cuidado.
Que estas virtudes brillen en mi vida,
para darte gloria y servir mejor a los demás.

Amén.

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