DÍA 14: ABANDONO EN LA PROVIDENCIA ¡LA GRACIA TIENE SUS OCASIONES!
Hoy el Señor te invita a confiar. A soltar el control, a dejar que sea Él quien guíe tus pasos. La Providencia no es resignación, es certeza de que Dios actúa en todo, incluso en lo que no entendemos. Como misionero/a, estás llamada a vivir en sus brazos, con libertad y entrega.
Respira profundo y repite esta frase-oración:
“Señor, enséñame a confiar en tu Providencia, a vivir ligera de cargas, y a reconocer tus gracias en cada ocasión.”

Evangelio del día: Romanos 8, 28
En todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman.
¡Palabra del Señor! ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!
Enseñanzas de San Vicente de Paúl
No podemos asegurar mejor nuestra felicidad eterna que viviendo y muriendo en el servicio de los pobres, en los brazos de la Providencia y en una renuncia actual a nosotros/as mismos/as, para seguir a Jesucristo».
SVP III, 359
Para la reflexión personal
San Pablo nos recuerda que Dios interviene en todo para bien de los que le aman. El misionero vive con los ojos abiertos a esa acción divina, incluso en medio de la dificultad.
San Vicente nos invita a vivir y morir en los brazos de la Providencia, sirviendo a los pobres y renunciando a sí mismo. Esa es la verdadera libertad: dejarse conducir por Dios, sin miedo, con confianza.
El poema nos habla de la belleza escondida en lo cotidiano. Dios se manifiesta en mil formas, y espera que nos deslumbramos con su presencia. La gracia tiene sus ocasiones, y el misionero debe estar atento para no dejarlas pasar.
¿Qué situaciones de mi vida necesito entregar hoy al Señor?
¿Reconozco las pequeñas gracias que Dios me regala cada día?
Oración final
¡La multiplicidad de formas!
¡El colibrí, el zorro, el cuervo, el gavilán, la nutria, la libélula, el nenúfar!
Y así sucesivamente.
Debe ser una gran decepción para Dios
si no nos deslumbramos al menos diez veces al día.
Amén.
