Oración vigésimo octavo día de Cuaresma 2025

Hoy es martes 1 de abril. Vigésimo octavo día de Cuaresma.

Hoy escucharemos la curación del paralítico en la piscina de Betesda. Es un relato que nos invita a reflexionar sobre la necesidad de la gracia divina, la verdadera naturaleza de la curación y la centralidad de Jesús como fuente de salvación. Nos muestra que Jesús vino a liberar al hombre de toda forma de parálisis, tanto física como espiritual.

Evangelio del día: Jn 5,1-16

Se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.
Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:
«¿Quieres quedar sano?».
El enfermo le contestó:
«Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».
Jesús le dice:
«Levántate, toma tu camilla y echa a andar».
Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:
«Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla».
Él les contestó:
«El que me ha curado es quien me ha dicho: “Toma tu camilla y echa a andar”».
Ellos le preguntaron:
«¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?».
Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, a causa del gentío que había en aquel sitio, se había alejado.
Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:
«Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».
Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.
Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

¡Palabra del Señor! ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!

Enseñanzas de San Vicente de Paúl

Ciertamente, no es la ciencia la que redime al hombre. El hombre es redimido por el amor. Y esto vale incluso para las experiencias puramente intramundanas.»

Spe Salvi, 23

Para la reflexión personal

Dedica un momento a reflexionar sobre el amor que Dios te tiene. Recuerda momentos en los que te has sentido amado y sostenido por Él (breve silencio). 

La esperanza cristiana, según Spe Salvi, no es una evasión del mundo presente, sino una fuerza que lo transforma desde dentro. 

Esta esperanza nos ayuda a afrontar el sufrimiento y la enfermedad con una nueva perspectiva, dándonos la certeza de que no tienen la última palabra.

El texto que escuchábamos no niega la importancia de la ciencia y la medicina en el proceso de curación física, pero subraya que la verdadera redención, la que da sentido a la vida incluso en medio del sufrimiento, proviene del amor. 

Este amor, que es la base de la esperanza cristiana, nos da la fuerza para afrontar la enfermedad con una actitud diferente, no desde la desesperación, sino desde la confianza en Dios.

Canción: La fuerza de sus sueños (Lilly Goodman)

Oración final

Señor Dios, fuente de todo amor verdadero.

En medio de un mundo que a menudo busca respuestas solo en la ciencia y en lo material, tú nos recuerdas que la verdadera redención viene del amor. 

Un amor que trasciende lo puramente terrenal y que nos conecta contigo, la fuente inagotable de vida y esperanza.

Danos la gracia de amar como tú nos amas, un amor que se entrega sin reservas, que busca el bien del otro, que perdona y que sana. 

Que este amor transforme nuestras relaciones, nuestras comunidades y nuestro mundo.

Te pedimos también por aquellos que sufren, por los que se sienten solos, abandonados o desesperanzados. 

Que encuentren en nosotros un reflejo de tu misericordia y una esperanza en medio de la dificultad.

Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo, que nos reveló el camino del amor verdadero.

Amén.

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