Hoy es sábado 5 de abril. Trigésimo segundo día de Cuaresma.
Señor me acerco a la oración con la intención de estar un rato tranquilo contigo, con la voluntad de escucharte, encontrarte y caminar junto a ti. A veces voy demasiado corriendo, por eso te pido que me ayudes a parar y estar presente en este momento de oración.

Evangelio del día: Jn 7,40-53
En aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían:
«Este es de verdad el profeta».
Otros decían:
«Este es el Mesías».
Pero otros decían:
«¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?».
Y así surgió entre la gente una discordia por su causa.
Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima.
Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y estos les dijeron:
«¿Por qué no lo habéis traído?».
Los guardias respondieron:
«Jamás ha hablado nadie como ese hombre».
Los fariseos les replicaron:
«¿También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la ley son unos malditos».
Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo:
«¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?».
Ellos le replicaron:
«¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas».
Y se volvieron cada uno a su casa.
¡Palabra del Señor! ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!
Enseñanzas de San Vicente de Paúl
Cada día estoy más preocupado por ellos, y pido a Nuestro Señor que, mientras esperamos algún remedio en las actuales circunstancias, nos conceda la gracia de mirar todas esas cosas tal como son en Dios, y no tal como parecen fuera de él, pues de lo contrario podríamos engañarnos y obrar de manera diferente de como él quiere».
SVP VII, 331
Para la reflexión personal
Pocos días antes de la pasión ocurrida en Jerusalén, el ambiente se complica alrededor de Jesús. Se genera controversia, duda entre los judíos. Su presencia, su forma de hablar y actuar los interroga y les hace pensar y cuestionarse quien es ese hombre y si lo que siempre habían pensado les servía ahora.
Lo más fácil era condenar a Jesús para que nada ni nadie perturbara y les cuestionara sus vidas, pero su forma de hablar no era como la de uno más, sino que tenía una gran fuerza y un mensaje que no pasaba desapercibido. ÉL es la Verdad y su modo de decir refleja este hecho.
Jesucristo hablaba el lenguaje de la caridad manifestando un profundo amor hacia los hombres y en especial hacia lo más necesitados.
Hoy como entonces, los cristianos debemos de emplear el lenguaje de la caridad y el cariño, lenguaje universal en el que no hace falta emplear las palabras.
Ahora nos toca a nosotros optar, a favor de ÉL o de no hacerlo.
Canción: Solo en Dios (Ain Karem)
Oración final
Que el Espíritu Santo nos ayude a asumir la presencia viva de Jesús en nuestras vidas y que en nuestros corazones se renueva la llama de Esperanza tan necesaria en nuestro día a día y que esta esperanza se traduzca en signo de Paz. Paz tan necesario en un mundo con guerras, injusticias, maltrato. Te pedimos Señor que transformes este odio y mal en signos de Amor y Paz.
Amén.
