Hoy es viernes 11 de abril. Trigésimo octavo día de Cuaresma.
Jesús se llama a sí mismo Hijo de Dios y nos invita a descubrirle no sólo a través de la Palabra, sino también en la Misión que el Padre le ha encomendado.

Evangelio del día: Jn 10,31-42
En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús.
Elles replicó:
«Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?».
Los judíos le contestaron:
«No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios».
Jesús les replicó:
«¿No está escrito en vuestra ley: “Yo os digo: sois dioses”? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios, y no puede fallar la Escritura, a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿decís vosotros: “¡Blasfemas!” Porque he dicho: “Soy Hijo de Dios”? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis, pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre».
Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí.
Muchos acudieron a él y decían:
«Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de este era verdad».
Y muchos creyeron en él allí.
¡Palabra del Señor! ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!
Enseñanzas de San Vicente de Paúl
Cuando se trate de hacer alguna buena obra, dígale al Hijo de Dios: “Señor, si tu estuvieras en mi lugar, ¿qué harías en esta ocasión? ¿Cómo instruirías a este pueblo? ¿Cómo consolarías a este enfermo de espíritu o de cuerpo? Esta dependencia tiene que extenderse también a respetar mucho a los que representan para usted a nuestro Señor y que ocupan el lugar de superiores suyos».
SVP XI, 237
Para la reflexión personal
¿Cuántas veces hablamos para intentar convencer de la existencia de Dios? Usamos palabras y más palabras. El Evangelio de hoy nos invita a hablar a través de obras que muestren la presencia de Dios en cada una de ellas. Y junto con Jesús marchemos al otro lado del Jordán, con la esperanza de que con la fuerza recibida por el Bautismo y junto a nuestra comunidad eclesial creamos espacios que favorezcan el encuentro con Él.
Canción: Estoy aquí (Rubén de Lis)
Oración final
Te pido hoy Señor que mi prójimo no oiga el ruido de palabras vacías sino que escuche a través de mis manos, a través de miradas, a través de esos gestos y acciones que curan y acompañan. Y que de esta forma, no me crean a mí, sino que crean en ti.
Amén.
