Hoy es jueves 3 de abril. Trigésimo día de Cuaresma.
Estamos en la cuarta semana de Cuaresma y seguimos caminando pidiendo la fuerza de Dios para creer en el mensaje de la cruz. Aquí estoy ante la inmensidad de la vida un día más.

Evangelio del día: Jn 5,31-47
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
«Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de mí.
Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio en favor de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz.
Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado.
Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su rostro, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no lo creéis.
Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros.
Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ese sí lo recibiréis.
¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?».
¡Palabra del Señor! ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!
Enseñanzas de San Vicente de Paúl
Dirigirse al corazón de Dios, encerrar en él su amor por completo, no es lo más perfecto, ya que la perfección de la ley consiste en amar a Dios y al prójimo». Dadme a un hombre que ame a Dios solamente, un alma elevada en contemplación que no piense en sus hermanos; esa persona, sintiendo que es muy agradable esta manera de amar a Dios, que le parece que es lo único digno de amor, se detiene a saborear esa fuente infinita de dulzura. Y he aquí otra persona que ama al prójimo, por muy vulgar y rudo que parezca, pero lo ama por amor de Dios. ¿Cuál de esos dos amores creéis que es el más puro y desinteresado? Sin duda que el segundo, pues de ese modo se cumple la ley más perfectamente. Ama a Dios y al prójimo. ¿Qué más puede hacer?».
SVP XI, 552/553
Para la reflexión personal
“Cada vez nos cuesta más comprender el lenguaje de la fe, sin embargo las situaciones que estamos viviendo nos cuestionan pues son muchas las obras de amor que se realizan en nuestro entorno, solo falta fijarse y salir de la queja permanente.
Serán cristianos y cristianas, no lo se, pero hay hombres y mujeres que viven el proyecto de Jesús: servir y dar la vida. Son testimonio de esa presencia que da las fuerzas necesaria para seguir , siendo resilientes, siendo esperanza.
Hoy Jesús nos invita una vez más a ser más humanos para alcanzar la plenitud, la libertad, la felicidad, nos pregunta si aceptamos su propuesta y su proyecto de vida.
La humanidad sigue necesitando del testimonio de hombres y mujeres que transformen nuestro mundo para que sea un poco más humano.
¿Me siento cuestionada en la realidad y los acontecimientos actuales a renovar mi fe y a hacer mío el proyecto de Jesús? ¿Creo en sus palabras y en sus obras?” Ivette Jiménez (teóloga).
Canción: Felices (Pablo Coloma)
Oración final
(invitando al compromiso personal con lo meditado).
Te agradezco Señor este día que me regalas y me preparo a vivirlo escuchándote en tu Palabra, en el hermano y en lo que me toque vivir.
Que mi vida llena del Amor, de testimonio coherente desde las palabras, las acciones, la presencia, haciendo presentes las Bienaventuranzas.
Te lo pido confiada en tu paciencia.
Amén.
