Oración trigésimo cuarto día de Cuaresma 2025

Hoy es lunes 7 de abril. Trigésimo cuarto día de Cuaresma.

En la vida, nos encontramos constantemente en la encrucijada entre juzgar y comprender, entre condenar y perdonar. Hoy el evangelio del Juan nos ofrece una perspectiva profunda sobre cómo abordar estas situaciones, no solo en nuestra vida personal sino también en nuestro trabajo comunitario y espiritual.

¡Qué distintos son los pensamientos de Dios y los de nosotros, los hombres!

Evangelio del día: Jn 8,1-11

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.
Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron:
«Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?».
Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:
«El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra».
E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos.
Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante.
Jesús se incorporó y le preguntó:
«Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?».
Ella contestó:
«Ninguno, Señor».
Jesús dijo:
«Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».

¡Palabra del Señor! ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!

Enseñanzas de San Vicente de Paúl

El hombre necesita el amor incondicional. Necesita la esperanza que nace del amor». La mujer adúltera, al encontrarse con la mirada de amor y perdón de Jesús, experimenta una esperanza nueva. Sabe que puede ser perdonada y que su vida puede tener un nuevo comienzo. Esta esperanza es la que la impulsa a cambiar y a no pecar más».

Spe Salvi 3

Para la reflexión personal

Como la mujer adúltera, yo también necesito experimentar la mirada de amor y perdón de Jesús. Necesito sentir que soy aceptado y amado a pesar de mis errores.

Esta historia me invita a preguntarme: ¿Cómo estoy viviendo mi vida? ¿Estoy permitiendo que el amor de Jesús me transforme y me impulse a amar a los demás? ¿Estoy ofreciendo a los demás la misma misericordia que he recibido?

La esperanza que nace del amor de Jesús es la que me impulsa a cambiar y a no pecar más. Me anima a buscar la reconciliación y a perdonarme a mí mismo y a los demás.

«El hombre necesita el amor incondicional. Necesita la esperanza que nace del amor». Esta frase de la Spe Salvi resuena en mi corazón y me recuerda que el amor de Jesús es la fuente de toda esperanza.

Que la historia de la mujer adúltera me inspire a vivir una vida de amor, perdón y esperanza. Que pueda encontrar en Jesús el amor incondicional que necesito y que pueda compartir ese amor con los demás.

Canción: Esperanza que transforma (JNJ 2024 Uruguay)

Oración final

Señor Jesús,

Gracias por tu amor incondicional y tu perdón, 

que me muestran un camino de esperanza y de nueva vida. 

Ayúdame a recordar siempre la historia de la mujer adúltera, 

para que tu ejemplo me impulse a amar sin juzgar, 

a perdonar sin condiciones, 

y a ofrecer una nueva oportunidad a quienes se equivocan.

Que tu amor me transforme, 

que tu esperanza me impulse a cambiar, 

y que mi fe se traduzca en obras de misericordia. 

Ayúdame a comprometerme hoy mismo 

a ser un reflejo de tu amor en el mundo,

 a construir un mundo más justo y compasivo,

 donde todos puedan encontrar la esperanza 

que nace del encuentro contigo.

Amén.

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