Hoy es 17 de abril, Jueves Santo.
La Iglesia comienza el Triduo pascual y evoca aquella Cena en la cual el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, habiendo amado hasta el extremo a los suyos que estaban en el mundo, ofreció a Dios Padre su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino y los entregó a los apóstoles para que los sumiesen, mandándoles que ellos y sus sucesores en el sacerdocio también lo ofreciesen. (Cæremoniale Episcoporum, n. 297).

Evangelio del día: Jn 13,1-15
Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.
Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: «Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?»
Jesús le replicó: «Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.»
Pedro le dijo: «No me lavarás los pies jamás.»
Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.»
Simón Pedro le dijo: «Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.»
Jesús le dijo: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos.» Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios.» Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis «el Maestro» y «el Señor», y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis».
¡Palabra del Señor! ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!
Enseñanzas de San Vicente de Paúl
Si hay algunos entre nosotros que crean que están en la Misión para evangelizar a los pobres y no para cuidarlos, para remediar sus necesidades espirituales y no las temporales, les diré que tenemos que asistirles y hacer que les asistan de todas las maneras, nosotros y los demás… Hacer esto es evangelizar de palabra y de obra; es lo más perfecto; y es lo que nuestro Señor practicó y tienen que practicar los que lo representan en la tierra, por su cargo y por su carácter, como son los sacerdotes».
SVP XI, 393
Para la reflexión personal
La pregunta que hace Jesús a sus discípulos, después de haberles lavado los pies, es esencial: ¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?
Decir, «nos has lavado los pies» es una respuesta insuficiente. Añadir «Has querido darnos ejemplo de gobierno ejercido como servicio», comienza a dar sentido a este gesto. Tal vez es más apropiado decir: «has querido darnos ejemplo de servicio humilde en el gobierno».
En este sentido, San Vicente también nos exhorta vehementemente a trabajar de esta manera en la famosa conferencia del 6 de diciembre de 1658 sobre la finalidad de la Congregación de la Misión: atended las necesidades de los pobres y afligidos sirviéndoles con humildad y de corazón, permaneciendo siempre en el amor, un amor que suscita y sostiene la esperanza de cada uno de nosotros.
Ahora nos toca a nosotros dar respuesta a la pregunta que Jesús nos sigue haciendo: ¿Comprendéis lo que acabo de hacer?
Canción: Sigue habiendo (Ixcís)
Oración final
En tus manos de Padre ponemos nuestra vida,
nuestras esperanzas y nuestros miedos,
nuestras alegrías y fracasos,
nuestro hoy y nuestro mañana.
Te confiamos las horas difíciles y oscuras,
los momentos de paz, de lucha y de gozo.
Queremos ser en el mundo, semilla de oración y de ternura,
vivir tu proyecto de amor fiel con gestos de servicio gratuito.
Amén.
