Hoy es lunes 31 de marzo. Vigésimo séptimo día de Cuaresma.
Aquí estoy para escucharte porque sé que tu Palabra es espíritu y vida. Jesús mío, Tú conoces y sabes que muchas veces en mi vida pongo mi confianza en las palabras del mundo y me falta crecer en la fe para llegar a la certeza que me brindan tus Palabras: habla, Señor, te escucho….

Evangelio del día: Jn 4,43-54
En aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había atestiguado: «Un profeta no es estimado en su propia patria». Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta. Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose. Jesús le dijo: «Si no veis signos y prodigios, no creéis». El funcionario insiste: «Señor, baja antes de que se muera mi niño». Jesús le contesta: «Anda, tu hijo vive». El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron: «Ayer a la hora séptima le dejó la fiebre». El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.
¡Palabra del Señor! ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!
Enseñanzas de San Vicente de Paúl
Dios proveerá y cuidará también de su hijo, el de usted, sin que tenga que preocuparse por lo que le pueda pasar. Ofrezca al hijo y a la madre a nuestro Señor. El atenderá debidamente a usted y a su hijo. Déjele hacer solamente en usted su voluntad y confíe en él en todas sus tareas. Estas bastan para que quede usted totalmente consagrada a Dios. ¡Qué poco se necesita para ser santa: hacer en todo la Voluntad de Dios!»
SVP II, 34
Para la reflexión personal
Estamos llamados a poner nuestra fe en Dios a medida que avanzamos en la vida en función de las formas en que Él nos ha provisto y se nos ha revelado. La sorpresa que encontramos en este pasaje es que Jesús, de hecho, responde a nuestras necesidades más profundas, incluso cuando no nos concede nuestras oraciones más fervientes. En Palabras de Francisco: La fe es dar espacio a este Amor de Dios, es hacer espacio al Poder de Dios, de que Uno que es Poderoso, al Poder de Uno que me Ama, que está enamorado de mí y que quiere la alegría conmigo. Esto es la fe. Esto es creer: hacer espacio al Señor para que venga y me cambie. Así lo afirma Vicente De Paúl a Luisa De Marillac: confiar todo a Dios y a su Providencia y dejarle que se haga su Voluntad en nosotros. Este es el Camino de la Conversión, de la Santidad.
Canción: Si tú quieres (Ruah)
Oración final
Predicar, no sólo con el testimonio y la palabra, sino haciendo al menos un acto concreto de caridad. Señor, la enfermedad de su hijo motivó al funcionario a buscarte y a creer en Ti. Queremos madurar y crecer en amor a Ti, para que no sólo te busquemos en la necesidad, en la soledad o en el sufrimiento. Purifica los ojos de nuestra pobre razón humana con el colirio de la fe, para que podamos contemplar la realidad como Tú la ves. Dios, ayúdanos a ser coherentes y vivir de la fe: Que vivamos lo que creemos, para evitar el error de creer como vivimos.
Amén.
