Oración octavo día de Cuaresma 2025

Hoy es miércoles 12 de marzo. Octavo día de Cuaresma.

Hoy es miércoles de la primera semana de cuaresma. En este tiempo de Cuaresma, el mensaje del Evangelio nos invita a reflexionar sobre nuestra búsqueda de señales extraordinarias para fortalecer nuestra fe. Jesús nos recuerda que la verdadera sabiduría y revelación de Dios se encuentran en lo sencillo y humilde. A través de ejemplos del pasado, nos anima a cultivar una fe auténtica y a centrarnos en la conversión interior, abriendo nuestro corazón a su palabra con humildad y confianza.

Evangelio del día: Lc 11,29-32

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús,
y él se puso a decirles:
«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

¡Palabra del Señor! ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!

Enseñanzas de San Vicente de Paúl

Dios ha prometido comunicarse a los pequeños y a los humildes y manifestarles sus secretos. Así pues, ¿por qué no vamos a creer que lo que se dice es de Dios, si lo dicen los pequeños y lo dice también a unos pequeños? Sí, Hermanas mías, Dios se goza tanto en esto, que hasta se puede decir que su mayor contento es darse a conocer a los humildes. A Él no le gusta la pompa y el ornato exterior; se complace en el alma humilde, en el alma que es instruida por Él solo y que no hace caso de la ciencia de este mundo

SVP IX, 367

Para la reflexión personal

Este pasaje del Evangelio de Lucas (11, 29-32) nos invita a reflexionar sobre la actitud de la gente frente a los signos de Dios y cómo, muchas veces, buscamos evidencias espectaculares para creer, mientras que la verdadera sabiduría y la revelación de Dios se encuentran en lo simple y lo humilde.

Jesús señala a los habitantes de Nínive y a la reina del Sur como ejemplos de personas que, al escuchar la llamada de Dios, respondieron con fe y conversión, mientras que la generación que lo rodeaba seguía pidiendo señales. Jesús les recuerda que Él es el signo más grande, más que Jonás y Salomón, y que su mensaje, más que cualquier milagro externo, es la verdadera señal del amor y la misericordia de Dios.

San Vicente de Paúl, en su reflexión sobre cómo Dios se revela a los humildes, resalta una enseñanza profunda: «Dios se goza en darse a conocer a los humildes» y «no le gusta la pompa y el ornato exterior». En este sentido, la verdadera conversión no está en buscar signos externos o demostraciones espectaculares, sino en abrir el corazón a la palabra de Dios y dejar que esa palabra transforme nuestra vida, especialmente si nos acercamos a ella con humildad y sencillez.

Este mensaje resuena profundamente en el contexto de la Cuaresma, un tiempo de conversión. Nos invita a dejarnos guiar no por las maravillas externas, sino por la humildad interior, que nos permite ver a Cristo en su palabra y en su cercanía. La verdadera conversión comienza cuando aceptamos que Dios no necesita mostrarnos signos grandiosos para revelarse a nosotros, sino que nos habla en lo cotidiano y en lo pequeño. La pregunta es si estamos dispuestos a escuchar y a responder como los ninivitas, quienes, al escuchar la palabra de Jonás, se convirtieron con un corazón humilde.

La reflexión nos invita a vivir una fe sencilla, sin buscar constantemente pruebas o señales visibles de la presencia de Dios, sino confiando en su amor que se manifiesta en la humildad de su palabra. ¿Estamos dispuestos a escuchar y a convertirnos, como lo hicieron los ninivitas, sin esperar grandes señales, sino reconociendo que el gran signo ya se ha dado en Jesús mismo? La verdadera conversión requiere que abramos nuestros corazones, no a los milagros externos, sino a la sabiduría profunda que Dios quiere revelarnos en lo pequeño y en lo humilde.

 

Canción: Sencillamente (Hakuna)

Oración final

Señor, ayúdame a descubrir en Ti el gran signo del amor del Padre. No busque más señales, ni dude más. Que en Ti ponga toda mi confianza, esperanza y expectativas.

Amén.

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