Oración décimo quinto día de Cuaresma 2025

Hoy es miércoles 19 de marzo. Décimo quinto día de Cuaresma.

Celebramos la festividad de San José, esposo de la bienaventurada Virgen María, el hombre que con una confianza infinita en Dios,  junto a su bienaventurada esposa la Virgen María, le regaló al Niño Jesús un hogar y una familia.

Evangelio del día: Mt 1,16.18-21.24a

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
-«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

¡Palabra del Señor! ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!

Enseñanzas de San Vicente de Paúl

El amor afectivo es sospechoso, si no es efectivo. Unir la oración con la vida apostólica. Amemos a Dios, hermanos míos, amemos a Dios, pero que sea a costa de nuestros brazos, que sea con el sudor de nuestra frente. Pues muchas veces, los actos de amor de Dios, de complacencia, de benevolencia, y otros semejantes afectos y practicas interiores de un corazón amante, aunque muy buenos y deseables, resultan sin embargo, muy sospechosos, cuando no se llega a la práctica del amor efectivo.»

SVP XI, 733

Para la reflexión personal

San José confió, y siguió rezando a Dios y con Dios. Pero además, de no repudiar a María, la acompañó en su Misión, y la cuidó. Y trabajó para sostener una familia que le fue dada, y lo recibió, aún sin entenderlo como un tesoro al que cuidar. Y así lo hizo, no sólo de forma afectiva, sino también desde el amor efectivo en lo cotidiano. San José puso amor en cada tabla que convertía en mueble, en el cansancio acumulado del fin de una jornada de trabajo, en el uso que daba al salario recibido. San José seguramente rezó mucho pero amó más si cabe.

Canción: Tu mejor soldado (Rubén de Lis)

Oración final

Que cada una de mis palabras, que cada uno de mis gestos, que mi trabajo diario y hasta en mi último aliento, se vea el amor que te tengo. Que sea yo como San José que supo estar y ser amable, cariñoso y fiel en el hogar donde vivía el niño que moriría para resucitar y resucitarnos a la Vida en tres días.

Amén.

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