Hoy es sábado, 8 de marzo. Cuarto día de Cuaresma.
Participamos del día Internacional de la Mujer en recuerdo de aquel 8 de marzo de 1857, cuando 129 mujeres obreras textiles de Nueva York murieron en un gran incendio mientras se manifestaban por las abusivas condiciones de trabajo que padecían. Fue la cruenta siembra de una lucha por la igualdad que aún se extiende hasta hoy.
También es el día de San Juan de Dios, portugués que se convierte en la ciudad de Granada, donde funda la Orden de los Hermanos Hospitalarios. Para su obra contó con colaboradores, muchos de ellos personas denostadas: espías, usureros, alcahuetes e incluso un asesino, demostrándonos que el la conversión y el seguimiento de Jesús es tanto más profundo y valioso cuanto más alejados parece que estamos de Él.
Desde mi silencio interior, abrazo la Palabra y lo que hoy viene a suscitarme:

Evangelio del día: Lc 5,27-32
En aquel tiempo, vio Jesús a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
«Sígueme».
Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Y murmuraban los fariseos y sus escribas diciendo a los discípulos de Jesús:
«¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?»
Jesús les respondió:
«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan»
.
¡Palabra del Señor! ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!
Enseñanzas de San Vicente de Paúl
Pues bien, si somos sus hijos, hemos de seguirle, abrazando como él la pobreza, las humillaciones, los sufrimientos, despegándonos de todo lo que no es Dios, y uniéndonos con el prójimo por la caridad para unirnos con Dios mismo por Jesucristo.»
SVP IX, 1018. Sobre las máximas del Evangelio
Para la reflexión personal
Qué difícil es salir de mí para darme cuenta de todo lo que me aleja de Jesús y su Mensaje. Sin embargo, a Leví le bastó con escuchar una sola palabra: «Sígueme».
Las palabras de Jesús son sencillas, pero contundentes. Surgen en un escenario determinado, pero las puedo aplicar a toda mi vida. Se dirigen a personas concretas como Leví, pero se clavan en mi corazón delatando lo que necesito remover para responder a su llamada.
Porque las palabras de Jesús se dirigen hoy a mí, destinadas a mi sanación, a una persona enferma como yo que necesita de un médico como Él para encontrar el sentido que Dios quiere que tenga mi vida.
Canción: Donde tú Quieras (Juan Susarte & Confia2)
Oración final
Señor Jesús, Tú que llamaste a Leví y que transformaste su vida y la de tantas personas necesitadas de ti, ayúdame a escuchar tu Palabra, a vivir la conversión, a escrutar tu Plan y a seguirte con toda mi fe durante toda mi vida.
Amén.
