Oración octavo día de Cuaresma

por | 24/02/2021

Hoy es 24 de febrero, miércoles de la primera semana de Cuaresma. Hoy hace una semana que iniciábamos la Cuaresma con la imposición de la ceniza como signo de conversión. ¿Estamos caminando por esta senda? ¿Está cambiando algo de nuestras vidas?
Hoy la Palabra nos invita a la conversión, no como una imposición de cargas, sino como un itinerario de liberación, pues la conversión es sobre todo una respuesta de amor al amor que hemos experimentado.

EVANGELIO DEL DÍA: Lc 11,29-32

«En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

¡Palabra del Señor!; ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!

TEXTO ENCÍCLICA:

«Siempre es posible volver a desarrollar la capacidad de salir de sí hacia el otro. Sin ella no se reconoce a las demás criaturas en su propio valor, no interesa cuidar algo para los demás, no hay capacidad de ponerse límites para evitar el sufrimiento o el deterioro de lo que nos rodea. La actitud básica de autotrascenderse, rompiendo la conciencia aislada y la autorreferencialidad, es la raíz que hace posible todo cuidado de los demás y del medio ambiente, y que hace brotar la reacción moral de considerar el impacto que provoca cada acción y cada decisión personal fuera de uno mismo. Cuando somos capaces de superar el individualismo, realmente se puede desarrollar un estilo de vida alternativo y se vuelve posible un cambio importante en la sociedad».

Laudato Si, nº 208

REFLEXIÓN PERSONAL:

De muchas maneras la voz de Dios llama al hombre a abandonar todo lo que le aleja de su amor y a echarse en sus brazos de misericordia. Recordando la historia de Jonás en la ciudad pagana de Nínive, Jesús nos invita a convertirnos. Aunque Jesús se dirige a la multitud y exhorta a la generación perversa que pide signos, sin olvidar la llamada comunitaria a la conversión, no podemos olvidar que la conversión es ante todo una respuesta personal que acontece en lo profundo del alma tocada por el amor de Dios.
Jonás anunció lo que Dios le pedía y los ninivitas escucharon y obedecieron la voz de Dios que les pedía un cambio de orientación en sus vidas. Como nuevo pueblo de Dios cada uno de nosotros escuchamos un anuncio parecido a 40 días de la Pascua. ¿Escucharemos y obedeceremos como los ninivitas, o haremos oídos sordos a la voz de Dios?

CANCIÓN:

“Muéveme, mi Dios, hacia Ti” (Ixcís)

ORACIÓN FINAL:

Padre bueno, aquí tienes nuestra pobreza, nuestra pequeñez. Aquí tienes nuestro ser pobre, nuestro barro, nuestra nada. Con él queremos esculpir grandeza, dignidad, inmortalidad.
Queremos sobrepasar los moldes de nuestra vida raquítica, hacer añicos el cántaro de nuestro egoísmo, abandonar lo fácil y cómodo, lo rutinario y sin sentido, Queremos Señor dar vida a nuestro barro, y por eso te necesitamos. Ayúdanos a cambiar nuestro corazón. Amén.

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