Oración del trigésimo sexto día de Cuaresma

Hoy es 1 de abril 2020, Miércoles V de Cuaresma… El sol vuelve a salir abriendo un nuevo día, ¿por qué brilla el sol, por qué se esconde de noche y aparece de nuevo…? Hoy puedes rebuscar el por qué, o simplemente disfrutar de ello. Hoy sale el sol y Dios vuelve a hablarte.
El Señor Jesús ha prometido estar siempre en medio de nosotros, reunidos en su nombre, hasta el fin del mundo. Aunque ahora no podemos reunirnos junto a nuestros hermanos para la celebración, queremos celebrar este tiempo de Cuaresma junto con toda la Iglesia. Las dificultades de salud de tantas personas, los esfuerzos que se hacen para curarles, las incomodidades que todos tenemos que afrontar nos piden abrir nuestro corazón y orar con mayor intensidad por todos.

EVANGELIO DEL DIA: Juan 8, 31-42

“Decía, pues, Jesús a los judíos que habían creído en él: «Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.»

Ellos le respondieron: «Nosotros somos descendencia de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Os haréis libres?»

Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo. Y el esclavo no se queda en casa para siempre; mientras el hijo se queda para siempre. Si, pues, el Hijo os da la libertad, seréis realmente libres. Ya sé que sois descendencia de Abraham; pero tratáis de matarme, porque mi Palabra no prende en vosotros. Yo hablo lo que he visto donde mi Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído donde vuestro padre.»

Ellos le respondieron: «Nuestro padre es Abraham.»

Jesús les dice: «Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham. Pero tratáis de matarme, a mí que os he dicho la verdad que oí de Dios. Eso no lo hizo Abraham. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre.»

Ellos le dijeron: «Nosotros no hemos nacido de la prostitución; no tenemos más padre que a Dios.»

Jesús les respondió: «Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais a mí, porque yo he salido y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino que él me ha enviado”.

¡Palabra del Señor!; ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!.

TEXTO VICENCIANO: “Donde hay simplicidad y sencillez, allí está Dios” (S.V.P. XI, 740)

«Dios es infinitamente simple, es la misma simplicidad; por tanto, donde hay simplicidad y sencillez, allí está Dios. Como dice el sabio, el que camina con sencillez, camina seguro; por el contrario, los que recurren a cautelas y artimañas están en un miedo continuo de que descubran su artificio y de que, al verse sorprendidos en su doblez, nadie quiera fiarse de ellos».

REFLEXIÓN PERSONAL:

Señor ¿queremos de verdad entenderte, o queremos que TU nos entiendas? Yo, al igual que los judíos, te respondo, te pregunto, te pongo en entredicho, para buscarte algún entresijo donde poder escaparme, pero TU eres infinitamente simple, y el que camina con sencillez, camina seguro… soy yo el que recurro a cautelas y artimañas. Ayúdame a ser mas sencillo, porque donde hay simplicidad y sencillez, allí estas TU.

ORACIÓN FINAL:

Señor ayúdanos a vivir tus enseñanzas
con la alegría de saber que ellas nos identifican contigo.
Y danos la capacidad de amar y servir
como lo hiciste Tú.
Amén.

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