Oración del vigésimo cuarto día de Cuaresma

por | 20/03/2020

Hoy es 20 Marzo 2020, Viernes III de cuaresma, Día de Abstinencia. Hoy dejo que me lleguen  la Palabra de Dios y la de San Vicente, que me invitan al encuentro con el centro de la Buena noticia de Jesús: el mandamiento nuevo del  Amor de Dios. Acojo en mi corazón Su sabiduría.

EVANGELIO DEL DIA: Marcos 12, 28b-34

“Le preguntó (el escriba): «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?»

Jesús le contestó: «El primero es: “Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. El segundo es: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No existe otro mandamiento mayor que éstos.»

Le dijo el escriba: «Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que “El es único y que no hay otro fuera de El”,  y “amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a si mismo” vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»

Y Jesús, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios.» Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas”.

¡Palabra del Señor!; ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!.

TEXTO VICENCIANO: El celo es lo más puro que hay en el amor de Dios” (S.V.P. XI, 590)

“El celo…consiste en un puro deseo de hacerse agradable a Dios y útil al prójimo. Celo de entender el reino de Dios, celo de procurar la salvación del prójimo. ¿Hay en el mundo algo más perfecto? Si el amor de Dios es fuego, el celo es la llama; si el amor es un sol, el celo es un rayo. El celo es lo más puro que hay en el amor de Dios”

REFLEXIÓN PERSONAL:Los dos amores: el amor  al prójimo y a uno mismo están íntimamente unidos. No se puede Amar a Dios y desentenderse del hermano, porque cada persona es un templo del Espíritu santo de Dios y en donde debemos amarle sobre todas las cosas y con urgencia: este es “el celo“ que según San Vicente hemos de vivir por el prójimo, nuestro hermano, el amor que nos consume el corazón en deseos de que todos participen del reino de Dios.

Yo como testigo de este Dios vivo, ¿contagio mi entusiasmo por Su Amor ?

ORACIÓN FINAL:

Señor Jesús:

Enséñame a compartir con el otro lo que necesito para existir yo.
Enséñame a comprender que la caridad es pesada de llevar, más pesada que la cazuela de la comida, más que el cesto lleno de pan.
A pesar de ello, ayúdame a conservar siempre la dulzura y la sonrisa, a ser siempre la sierva de los pobres, la hija de la caridad, siempre sonriente y de buen humor.
Enséñame a comprender que los pobres son mis amos…
que aunque sean susceptibles y exigentes, los tengo que amar. (SVP)
Amén.

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