Oración vigésimo noveno día de Cuaresma

por | 14/03/2018

Hoy es miércoles 14 de marzo de 2018. El evangelio explica el origen de las obras de Cristo: el Hijo de Dios es Reflejo del Rostro del Padre y de su Voluntad, pues están tan íntimamente Unidos que son Uno: quien ve, escucha y cree a Jesús es Testigo del Amor Salvífico y Liberador del Padre.

Jn 5, 19-30.

“Jesús tomó la palabra y les dijo: -Os lo aseguro: El Hijo no hace nada por su cuenta si no se lo ve hacer al Padre. Lo que aquél hace lo hace igualmente el Hijo. Porque el Padre ama al Hijo y le enseña todo lo que hace; y le enseñará acciones más grandes para que os maravilléis vosotros. Como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así el Hijo da vida a los que él quiere. El Padre no juzga a nadie sino que encomienda al Hijo la tarea de juzgar, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. Quien no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió. Os aseguro que quien oye mi palabra y cree en aquel que me envió tiene vida eterna y no es sometido a juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida. Os aseguro que llega la hora, ya ha llegado, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán. Pues como el Padre posee vida en sí, así hace que el Hijo posea vida en sí; y, puesto que es el Hijo del Hombre, le ha confiado el poder de juzgar. No os extrañéis de esto: llega la hora en que todos los que están en el sepulcro oirán su voz: los que obraron bien resucitarán para vivir, los que obraron mal resucitarán para ser juzgados. Yo no puedo hacer nada por mi cuenta; juzgo por lo que oigo, y mi sentencia es justa, porque no pretendo hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”

Palabra de Dios


TEXTO DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

“La benevolencia y la misericordia, que inspiran el actuar de Dios… se vuelven tan cercanas… que asumen los rasgos del hombre Jesús, el Verbo hecho carne. […] Jesús se sitúa, en la línea del cumplimiento porque en Él se cumple el evento decisivo de la historia de Dios con los hombres. […] Jesús manifiesta tangiblemente y de modo definitivo quién es Dios y cómo se comporta con los hombres. El amor que anima el ministerio de Jesús entre los hombres es el que el Hijo experimenta en la unión íntima con el Padre. […] Jesús anuncia la misericordia liberadora de Dios en relación con aquellos que encuentra en su camino, comenzando por los pobres, los marginados, los pecadores, e invita a seguirlo porque Él es el primero que, de modo totalmente único, obedece al designio de amor de Dios como su enviado en el mundo. […] Reconocer el amor del Padre significa para Jesús inspirar su acción en la misma gratuidad y misericordia de Dios, generadoras de vida nueva, y convertirse así, con su misma existencia, en ejemplo y modelo para sus discípulos. Estos están llamados a vivir como Él y, después de su Pascua de muerte y resurrección, a vivir en Él y de Él”. (Compendio De la Doctrina Social De La Iglesia”. Comisión Pontifica “Justicia y Paz”; No 28-29)

 

REFLEXIÓN PERSONAL

Jesús, totalmente dependiente de su Padre, actúa sólo en concordancia con la voluntad Amorosa, Salvífica y Liberadora Paterna; El Padre y el Hijo, en igual medida, dan Vida Nueva a los muertos. Debido a la Encarnación del Hijo, esta Vida Nueva, la Resurrección, se acerca y El Padre delega completamente en el Hijo el Juzgar desde el Amor.

El énfasis está en que el Escuchar y Creer las palabras del Hijo, salvan de la muerte, libertan de toda esclavitud, y nos justifican en la Corte Celestial del Padre, Quien mostrará el poder de su Pacto permitiendo que los muertos y vivos escuchen, y, por lo tanto, crean en las Palabras de su Hijo; y quienes obren en consecuencia según ellas, anticipen en esta vida junto a sus hermanos -especialmente los más urgidos de Liberación y Salvación, los Empobrecidos de la Tierra- esa Vida Nueva y Eterna Prometida que se avecina.

 

 

ORACIÓN FINAL
Dios Padre Misericordioso, que nos amas hasta el extremo, enséñanos a amar a l@s demás con todas nuestras fuerzas, no con bonitas palabras, sino con obras de justicia, solidaridad y servicio, para la extensión de tu Reino en el mundo, como tu Hijo Jesús nos enseñó. Por Él, que vive y Reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos, Amen.

 

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