Oración trigésimo cuarto día de Cuaresma

por | 19/03/2018

Hoy es 19 de marzo, lunes de la quinta semana de Cuaresma. Abramos nuestro corazón a la Palabra y digamos en nuestro interior “Queremos ver a Jesús” queremos escuchar su voz… seguro que si interiorizamos su mensaje durante este tiempo de oración escucharemos su voz en lo profundo de nuestro corazón y en los sufrientes de nuestro mundo.

Mt 1,16.18-21.24a.

Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo.
Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.

Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo.

Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados”.

Palabra de Dios


TEXTO DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

En lo más profundo de su conciencia descubre el hombre la existencia de una ley que él no se dicta a sí mismo, pero a la cual debe obedecer, y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón, advirtiéndole que debe amar y practicar el bien y que debe evitar el mal: haz esto, evita aquello. Porque el hombre tiene una ley escrita por Dios en su corazón, en cuya obediencia consiste la dignidad humana y por la cual será juzgado personalmente. La conciencia es el núcleo más secreto, y el sagrario del hombre, en el que éste se siente a solas con Dios, cuya voz resuena en el recinto más íntimo de su ser. (Gaudium et spes, nº 16)

 

REFLEXIÓN PERSONAL

El “sueño” como lugar privilegiado donde Dios da a conocer sus proyectos y planes, y algunas veces revela el futuro. Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado. Bien conocido son los sueños de Jacob en Betel y los de José su hijo, en Egipto, y los sueños del Faraón que revelaron los futuros años de prosperidad y carestía. A José se le aparece “en sueños un ángel del Señor” (Mt 1,20) para revelarle el plan de Dios. En lo evangelios de la infancia aparece a menudo el ángel del Señor como mensajero celestial y también en otras ocasiones aparece para serenar, revelar el proyecto de Dios, el Plan de la Salvación. San José cuida el sueño de Dios, el sueño de la redención, de la Salvación para todos.

Que como José, en medio de nuestras dudas e incertidumbres, sepamos descubrir el proyecto de DIOS en nuestra vida. Responsamos con fe y valentía, fiándonos de Aquel que nos ama y ha elegido para nosotros, lo mejor.

Nosotros, misioneros enviados a colaborar en plan de Dios sobre la Humanidad, podemos ayudar a otros a reconocer su presencia a través de los gestos de liberación y de sanación, cuidando y acompañando la Vida.

 

 

ORACIÓN FINAL
Te agradecemos el susurro del espíritu en el corazón humano y la valentía de los que escuchando tu voz han aceptado con libertad el plan que tú les tenías preparado. A nosotros concédenos la sabiduría para captar tus señales y la valentía necesaria para caminar por tus senderos. Te lo pedimos en el nombre de Jesús tu Hijo que vive y reina por los siglos de los siglos, Amén.

 

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