Oración séptimo día de Cuaresma

por | 20/02/2018

Hoy es Martes 20 de febrero de 2018, martes de la primera semana de Cuaresma y el Evangelio de hoy nos regala una de las oraciones más significativas para los cristianos, en ella encontramos las enseñanzas de Jesús para orar a corazón descubierto.

Mt 6, 7-15

Cuando recéis no seáis palabreros como los paganos, que piensan que a fuerza de palabras serán escuchados. No los imitéis, pues vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de que se lo pidáis. Vosotros rezad así: ¡Padre nuestro del cielo! Sea respetada la santidad de tu nombre, venga tu reinado, cúmplase tu designio en la tierra como en el cielo; danos hoy el pan del mañana, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes sucumbir a la prueba y líbranos del maligno. Pues si perdonáis a los hombres las ofensas, vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Palabra de Dios


TEXTO DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

Compendio nº 492.- (…)La paz es además reconciliación con los hermanos, porque Jesús, en la oración que nos enseñó, el “Padre nuestro”, asocia el perdón pedido a Dios con el que damos a los hermanos: “Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores” (Mt 6,12). Con esta doble reconciliación, el cristiano puede convertirse en artífice de paz y, por tanto, partícipe del Reino de Dios, según lo que Jesús mismo proclama: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios”.

 

REFLEXIÓN PERSONAL

Cuanta responsabilidad supone para un cristiano rezar el Padrenuestro, y cuanta más hacerlo vida. Y es que desde esta mirada, nos dan ganas de salir corriendo y hasta llegar a dudar de nuestra cristiandad. Pero cuan precioso es acoger el Padrenuestro como un regalo, como una guía que nos ofrece el Padre, como su mayor acto de Amor para con nosotros, como ese tesoro inmenso que nos ayuda a vivir, ponernos en sus manos y solo confiar.

 

 

ORACIÓN FINAL
Gracias Padre, infinitamente Gracias, porque nos regalas poder orar a corazón abierto, sabiéndonos en tus manos. Concédenos la sabiduría de sentir tu Amor cada vez que nuestra boca pronuncie estas palabras, y danos la entrega suficiente para poder hacerlas vida. Amén.

 

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