Oración trigésimo noveno día de Cuaresma

por | 08/04/2017

Hoy es sábado 8 de abril de dos mil diecisiete, ultimo sábado de cuaresma, víspera del Domingo de Ramos, una nueva oportunidad de acoger la Palabra de Dios y de ponerla en practica en este dia. La liturgia de hoy nos ofrece un texto del Evangelio de Juan en el que se pone de manifiesto como los sumos sacerdotes y fariseos se sienten amenazados por Jesús. Sus obras, visibles muestras del Amor de Dios, hacen que aumente el numero de seguidores y pone en evidencia las estructuras vigentes. Jesus, prefiere retirarse y preparase para la celebración de la pascua en un ámbito seguro y en compañía de los discípulos.

Existen hoy en muchos países, realidades y culturas personas que por su convicción de fe, por sus obras , por su testimonio cristiano, son amenazadas, perseguidas y torturadas. Numerosos mártires anónimos a los que hoy traemos a nuestra oración. Escucha el texto, imagina los contextos, personaliza las palabras y deja que Dios se haga presente en este espacio de oración.

Jn 11, 45-56

Muchos judíos que habían ido a visitar a María y vieron lo que hizo creyeron en él. Pero algunos fueron y contaron a los fariseos lo que había hecho Jesús. Los sumos sacerdotes y los fariseos reunieron entonces el Consejo y dijeron: —¿Qué hacemos? Este hombre está haciendo muchas señales. Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, entonces vendrán los romanos y nos destruirán el santuario y la nación. Uno de ellos, llamado Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: —No entendéis nada. ¿No veis que es mejor que muera uno solo por el pueblo y no que muera toda la nación? No lo dijo por cuenta propia, sino que, siendo sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús moriría por la nación. Y no sólo por la nación, sino para congregar a los hijos de Dios que estaban dispersos. Así, a partir de aquel día, acordaron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se marchó a una región próxima al desierto, a un pueblo llamado Efraín, y se quedó allí con los discípulos. Se acercaba la Pascua judía y muchos subían del campo a Jerusalén para purificarse antes de la fiesta. Buscaban a Jesús y, de pie en el templo, comentaban entre sí: —¿Qué os parece? ¿Vendrá a la fiesta o no? Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado órdenes para que quien conociese su paradero lo denunciara, de modo que pudieran arrestarlo.

Palabra de Dios

Traemos hoy a nuestra oración a dos misioneros vicencianos : Juan Gabriel Perboyre e Justino de Jacobis. El primero de origen francés cumplió su sueño misionero de ser enviado a China donde por motivo de su fe y el seguimiento fiel a Cristo encontró la muerte. El segundo , Justino de Jacobis de origen italiano, misionero en Etiopía , animó y acompañó comunidades cristianas fuertemente perseguidas. Ordenado obispo manifestaba con alegría : «ustedes son los dueños de mi vida”, escribe en una carta pastoral, “porque Dios me dio esta vida para ustedes».

¿Que me dicen estas vidas? ¿Donde encontraban estos referentes vicencianos la fuerza, la esperanza y la valentia para ademas de vivir con coherencia su fe, acompañar a las comunidades cristianas perseguidas y amenzadas? ¿Qué puedo traer de ellos a mi vida? ¿La coherenica? ¿La valentía para manifestar la fe? ¿La alegria frente a la adversidad?

A las puertas de la semana Santa, de la celebración de la PASCUA, del paso del Señor por nuestra VIDA traemos a nuestra oración a tantos cristianos que viven en situación de persecución, de amenaza, a veces de tortura y peligro de muerte. Recordamos también a tantos mártires que han dado su vida por defender la fe y por creer en Jesucristo libertador. Entre ellos, mujeres y hombres, madres y padres de familia, niños, religiosas, sacerdotes, jóvenes … En muchos países del mundo, especialmente en Oriente Medio, Africa y Asia

A las puertas de la pascua y concluyendo el caminar de la cuaresma dejemos que sus vidas, su testimonio y entrega sean un ejemplo y una motivación para nuestro diario vivir.
¿Que situaciones hostiles a la fe , encuentro en mi vida? ¿Como las enfrento, como las afronto? ¿Soy consciente de cuantos hermanos en otros países viven su fe en clima de hostilidad y persecución? ¿Conozco maneras de apoyarlos?

CANCION
Los perseguidos (Ixcis)

Romper como granos de trigo,
romperse muy dentro hasta nacer.
Calumniados y perseguidos
injustamente por serte fiel


ORACIÓN FINAL

¡Oh mi Salvador divino!
Por tu omnipotencia, por tu misericordia
infinitas, haz que yo pueda cambiar
y transformarme en Ti;
que mis manos sean tus manos y mi lengua
sea tu lengua; que mi cuerpo y mis sentidos,
no sean si no para tu gloria.
Pero ante todo, transforma mi alma y
todas sus potencias: que mi memoria,
mi inteligencia, mi voluntad, sean
como tu memoria, tu inteligencia,
tu voluntad; que mis actos y
mis sentimientos sean como los tuyos.
Y que así como el Padre dijo de Ti:
Yo te he engendrado hoy”
lo pueda decir también de mí y aún añadir:
“Eres mi hijo amado en quien me complazco”.

SAN GABRIEL PERBOYRE

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.