Oración vigésimo día de Cuaresma

Hoy es 20 de Marzo, lunes de la tercera semana de Cuaresma, y el Evangelio nos recuerda cómo cada parte es importante, como el sí de María fue importante y también la aceptación de José, como de esa forma se hizo posible el milagro.

Mt 5, 1, 16. 18-21. 24

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: – «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.» Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

Palabra de Dios

En el capítulo II la Fe del Señor Vicente nos dice…

Uno de los remedios más eficaces que usó para fortificar su fe contra la violencia de las tentaciones fue escribir y firmar la profesión de fe y llevarla sobre su corazón.

Suplicó al Señor que le aceptara la resolución que había hecho: que siempre que llevara su mano sobre aquella profesión de fe, sobre todo cuando se viera tentado, sería una señal y un testimonio de que renunciaba a la tentación, y una renovación de la protesta que había hecho de perseverar hasta el último suspiro en la fe de la Iglesia y creer firmemente todas las verdades enseñadas por Ella.

Su fe era no sólo firme, sino también pura y sencilla, estando como estaba apoyada, no sobre los conocimientos adquiridos por el estudio o por la experiencia, sino únicamente sobre la primera verdad, que es Dios, y en la autoridad de su Iglesia.

Por eso solía reprender a los que querían examinar desde demasiado cerca las verdades de la fe con la sutileza de su inteligencia, o con la luz de su ciencia. Y se servía de esta comparación, que, «igual que cuanto más se mira el sol, menos se le ve, así cuanto más se esfuerza uno en razonar las verdades de nuestra Religión, menos se las conoce por la fe. SAN VICENTE

Los textos nos hablan de una Fe pura y sencilla, apoyada únicamente en Dios como verdad primera, y yo me pregunto, ¿ es así mi Fe?, ¿dónde me apoyo?, al igual que José, ¿me fio de lo que Dios quiere para mi vida?


ORACIÓN FINAL

Señor, haz que mi fe sea pura, sin reservas,
Señor, haz que mi fe sea libre,
Señor, haz que mi fe sea cierta
Señor, haz que mi fe sea fuerte,
Señor, haz que mi fe sea gozosa y dé paz y alegría a mi espíritu,
Señor, haz que mi fe sea activa y dé a la caridad las razones de su expansión moral
Señor, haz que mi fe sea humilde y no presuma
Amén.

(Pronunciada en parte en la Audiencia general del 30 de octubre de 1968)

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